domingo, 4 de junio de 2017

Argentina/Paraguay- Las masacres realizadas por los Ingenios azucareros


Las masacres indígenas de Ingenio Ledesma


La historia perdida de los nivaĉle. O cuando la empresa de los Blaquier, junto con otros ingenios, usó a la gendarmería para asesinar trabajadores.


Daniel Cecchini- 24 MAYO, 2017

“Muchos nivaĉle fueron engañados por el Ingenio Ledesma, y muchos murieron ahí y también en el Ingenio La Esperanza. Muchos trabajan los nueve meses, pero no cobraban, no les pagaron. Le daban por ahí pantalón, camisa, o un poco de tela, y nada más. Los blancos decían: ‘no hay que pagarles’. 

Había sido idea de los blancos que a esta gente no le vamos a pagar porque allá vamos a matar a todos”.

El relato que encabeza este artículo pertenece a Ts’ivanti (Eduardo Ponce Duarte) y es uno de los tantos que, sin buscarlos, registró un grupo de investigadores cuando hizo un trabajo de recuperación de la historia y la cultura ancestrales del pueblo nivaĉle, una etnia indígena cuyas poco numerosas comunidades se distribuyen entre las provincias de Salta y Formosa, en la Argentina, y los departamentos Boquerón y Presidente Hayes en el sur de Paraguay.

Las entrevistas a ancianos nivaĉle fueron realizadas entre 2014 y 2016 por Gustavo Núñez, Marcelo Mendieta y Pablo Chianetta, quienes pronto descubrieron la reiterada aparición de menciones a masacres cometidas contra los trabajadores indígenas de Ingenio Ledesma (Jujuy), Ingenio La Esperanza (Tucumán) e Ingenio San Martín del Tabacal (Salta) en la década de los 40 del siglo pasado. Los entrevistados refirieron también que, a continuación de cada masacre, sufrieron ataques de la gendarmería en sus propias aldeas, lo que los obligó a cruzar el Río Pilcomayo y refugiarse en Paraguay.

La recuperación del relato de estos hechos -completamente ignorados por la historia oficial- permite, como primera e impactante conclusión, que la trágica Noche del Apagón perpetrada por empresarios y militares en Ingenio Ledesma no fue un hecho aislado sino el eslabón de una cadena de atrocidades cometidas contra sus trabajadores por los ingenios del norte argentino.

Los testigos de los hechos ya están muertos, pero sus historias fueron transmitidas oralmente de generación en generación, como parte del acervo identitario de sus comunidades. Sus testimonios fueron recopilados en el trabajo “¡Están! El Pueblo Nivaĉle en Formosa”, de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo, que será presentado en los próximos días en el Congreso Nacional. Aquí, Revista Zoom adelanta algunos fragmentos de esas historias de terror. Los testimonios no requieren explicación.


La masacre de El Quemado




Asĉa’at

Cuenta Asĉa’at (Mauricio Quiñones, 75 años, de la Comunidad Fischat, Paraguay): “Mi papá contaba que fueron al Ingenio Ledesma (…) Yo vi el lugar donde ocurrió la matanza en El Quemado, ahí los esperaron cuando vinieron del ingenio. Con otros vimos el lugar donde mataron a esa gente, y vino con nosotros una mujer que es sobreviviente de la matanza de ese lugar. Ella relató que llegaron ahí, a ese lugar y ella se dio cuenta que algo ocurría porque a los nivaĉle les pedían los cuchillos y eso. A todos los pusieron dentro de un alambrado, los gendarmes carnearon y los nivaĉle pelaron el animal para comer todos juntos. Era de tardecita. Ella se dio cuenta que algo ocurría porque ella buscaba leña, se iba lejos, y el gendarme le traía de nuevo, y ella iba, y de nuevo le traían, hasta que pudo irse lejos, y ahí escapó.

“Ella nos contó que los gendarmes los esperaron en el regimiento, donde está ese camino que va a Yema. Ahí los esperaron a los nivaĉle. Los nivaĉle decían que cuando llegaron ahí los gendarmes hablaban muy bien y trataron bien, hasta mataron un animal para comer con los nivaĉle. Siempre pasábamos por ese lugar cuando íbamos al ingenio, nadie se dio cuenta que estaban en peligro porque de donde venían no pasaba nada, y volvían a sus aldeas y nadie les avisó nada cuando bajaron del tren, por eso no sabían hasta llegar a ese lugar donde los esperaban.

“También hay un hombre que se llamaba So’oniyaj; él relató que también estaba con los que mataron, y el sobrevivió cuando dispararon a los nivaĉle. Él se hizo pasar por muerto en medio de los otros, sabía lo que hacía, respiraba despacio para que los gendarmes no se dieran cuenta. Cuando él relató lloraba porque es muy malo lo que ocurrió. Se salvó porque era de noche cuando mataron a esa gente. Cuando él tomaba aloja contaba esto y decía: lastimosamente sobreviví, lastimosamente llegué a ser viejo.

“Los gendarmes se fueron y dejaron ahí a los que mataron. Él decía que se levantó despacio para salir de ahí. Él quedó debajo de todos y con la sangre de los que murieron se cubrió para que crean que estaba muerto, ya era de madrugada. Como a las tres de la madrugada los gendarmes ya se durmieron, él contó a otros jóvenes que llegó al río y se lavó la sangre y escapó, pero siempre lloraba. Decía: ‘Todos murieron, nosotros éramos dos sobrevivientes’”.


Emboscada en Fortín Chávez




Môshee

Relata Môshee (Estaban Madrid Cano, 74 años, de la Comunidad Fischat, Paraguay): “Esta historia es muy mala que me contó mi papá. La segunda matanza de nivaĉle fue en Fortín Chávez. Esta matanza ya se sabía en el Ingenio Ledesma. Los gendarmes hablaron con los jefes del ingenio y les dijeron que les querían matar a los indios. El jefe de obra les dijo que no todavía, que les dejen terminar el trabajo y después ellos les largan, y ahí sabrán qué hacer ustedes. Trabajaron muchos meses, nueve meses, un año, y el jefe de la obra les decía a los nivaĉle que compren armas. Vat’ôsĵatcompró una escopeta.

“Siempre volvían en distintos grupos, de veinte, de quince. Así llegaron a ese fortín y les dijeron que descansen, que les iban a dar de comer, parecido a la otra matanza. A algunos les gustó la idea y a otros no les gustó y decían no hay que aceptar. Así que algunos quedaron y otros no. Los gendarmes les dijeron: pueden descansar acá, vamos a carnear una vaca para que coman asado y puedan cocinar, y eso le puso bien arisco a la gente, así contó mi padre. Él estaba en ese grupo, decía que ellos se separaron sino los gendarmes iban a matar a todos.

“Mi papá cuenta que el papá de una señora, que se llama Marta, desarmó su arma y puso en una maleta chica, y se fue con la gente que no quiso quedar. Cuando iban a mil metros, más o menos, ya se escucharon los tiros. Griterío dice que había, y ahí algunos en ese momento se escaparon. La matanza anterior fue en El Quemado, y ésta en Fortín Chávez, en el año ’40 más o menos. Los nivaĉle que iban solos se escaparon, y a los otros que quedaron, como era campo, los mataron.

“Vat’ôsĵat, que desarmó su escopeta, fue herido, y ahí se dio cuenta que también tenía escopeta y armó su escopeta. Mató dos gendarmes y corrió para escapar. Le seguían. Él encontró un pozo y se escondió en un chañaral tipo isla. Ahí se metió. Llegaron los gendarmes y vieron que entró ahí, y cuando fueron a ver él les tiró. Ellos también tiraron pero no le veían a él. Después vino el jefe de los gendarmes y él le tiró y le mató, y ahí vinieron los gendarmes y alzaron a su jefe y se fueron, y después de eso pudo salir para este lado y venir.

“Los gendarmes los perseguían con perros, con caballos, y algunos iban a pie. 
Esta historia no es buena”.




Mômôn

Mômôn (Cristina Canteros, no sabe su edad, de la Comunidad Fischat, Paraguay) recuerda una matanza de trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal: “Yo nací acá, en Fischat. En el campamento ahí (en territorio argentino) vivía mucha gente. Todos han fallecido. Cuando era chiquita siempre iba al ingenio San Martín. Los nivaĉle trabajaban, hacían surcos de caña de azúcar, había mucho trabajo. Cuando los nivaĉle volvían de allá siempre había problema porque les mezquinaban la plata cuando ellos tenían que cobrar, como si fuera oro. Entonces empezaba la matanza”.


Los ataques a las Comunidades




Ts’ivanti

Ts’ivanti (Eduardo Ponce duarte, 65 años, de la Comunidad San José Esteros, Paraguay) relata: “Yo tenía 7, 8 años y viví con mis padres ahí donde ahora le llaman Vidalita (en Formosa), donde está la ruta asfaltada en la Argentina. Ese lugar queda a 3 km de Mistolar, que nosotros llamamos Aĵoitachat. Residimos ahí, pero cuando atacaron los gendarmes volvimos a este lado. Mi papá Chicunaĵ se salvó de los gendarmes, y entonces me aconseja que me vaya y lleve las docas para comer.

“Cuando atacaron los gendarmes al lado del bañado eran tiempos de invierno, porque había mucho hielo, la tierra estaba emblanquecida cuando pasamos. Cruzamos por un agua muy helada, pero no era hondo, el agua llegaba hasta la cintura. Por el susto pasamos a este lado del Pilcomayo. Ahí buscamos algo para vivir: la comida, el pescado, que sacábamos con nuestra red tijera. Como el pescado tenía frío, venía hasta la orilla y entonces ahí agarrábamos fácil; ahí nomás se hacía el fuego para cocinar. También guardábamos las lhava’ac (tripas de los pescados) para hacer lhtsevĵatinuc (grasa de pescado) para comer con doca. Eso era antes, hoy comemos la grasa con yucuve (pan), son nuevas costumbres”.




Ina’â

Del relato de Ina’â (Antonio Chávez, no sabe su edad, de la Comunidad San José Esteros, Paraguay): “Voy a contar un poco sobre mi papá, mis abuelos, mi mamá. Mi papá se llamaba Aĉla’a (José Chávez) y era de Escalante; mi mamá era de Esteros, y se llama Ĉlavusi (Catalina González en santó), y es hermana de Tôntsinôt. El papá de mi mamá se llamaba TucjiLhacfe, y mi abuela se llamaba Antsoĵque’e. Ellos estuvieron ahí, tenían sus chozas en Tavashay (El Quemado, Formosa), de allí les corrieron los gendarmes. Vieron que tenían muchos animales: vacas, caballos, cabras, ovejas…, los nivaĉle tenían muchos animales. Corrieron de ahí y dejaron todos sus animales por miedo, porque los gendarmes llegaron a la madrugada a las aldeas de los nivaĉle y mataron a muchos. Quemaron algunas casas, algunos dormían. Era bien temprano cuando los gendarmes les llegaron en su aldea. Algunos sobrevivientes vinieron a este lado del Pilcomayo. Mi mamá decía que ella ya era grandecita, tenía 7 años, todo era un campo grande donde estaba su aldea. Eso facilitó a los gendarmes para matar a los nativos, porque no tenían dónde ir y todo era campo. A algunos agarraron en medio del campo y los mataron. Por suerte, mi abuela y mi mamá encontraron un gendarme bueno y no las mató, solo les dijo que se vayan, que corran… ´’Voy a tirar al aire nomás para que mi jefe crea que yo maté a ustedes’, les dijo. Por eso sobrevivieron mi abuela y mi mamá, y yo nací”.


Sin identidad ni derechos

De acuerdo con los datos del Censo Nacional de Población, en 2010 los nivaĉle en la Argentina sumaban 645 personas, distribuidas en comunidades ubicadas en las provincias de Salta y Formosa, aunque es muy probable que se trate de un registro muy poco preciso por las dificultades para censarlos. Muchos de ellos no han tenido acceso al DNI porque no se los considera argentinos sino paraguayos.

Antes repartidos en todo el territorio del Chaco Argentino Paraguayo, en la actualidad el grueso de los nivaĉle reside en Paraguay, donde la etnia también es fuertemente discriminada pero, por lo menos, tiene acceso a algunos derechos mínimos.

Estos relatos, que cuentan historias de explotación y muerte, no sólo hacen llegar la voz de uno de los pueblos más castigados de la Argentina sino que revelan el siniestro papel jugado por los ingenios del norte argentino que -utilizando a la Gendarmería Nacional como una fuerza propia- lo llevaron al borde de su desaparición.

jueves, 18 de mayo de 2017

Coalición de líderes indígenas firma declaración contra el oleoducto Keystone XL


Jefes indígenas firman declaración contra el proyecto de oleducto Keystone XL.

Photo Credit: Presse Canadienne

Coalición de indígenas firma declaración contra el oleoducto Keystone XL


Por Pablo Gómez Barrios | amlat@rcinet.ca - Jueves 18 mayo, 2017

Una coalición de naciones indígenas canadienses y estadounidenses firmó una declaración para expresar su oposición al oleoducto Keystone KL. 

Los signatarios previenen que están dispuestos a recurrir a los tribunales y a todos los medios necesarios para bloquear este controvertido proyecto.

En el transcurso de la ceremonia de firma de la declaración en Calgary, Alberta, provincia del oeste canadiense, los líderes de la Confederación de Pies Negros (Blackfoot) y de la nación Gran Sioux (Great Sioux) hicieron un llamado a un mayor diálogo y a más consultas sobre el oleoducto que atravesaría las tierras ancestrales de las comunidades que ellos representan.

El jefe de la nación sioux Crow Creek, Brandon Sazue, dijo que los miembros de esta comunidad esperan poder recurrir a los “medios apropiados” para oponerse al proyecto de transporte de hidrocarburos. 
Haciendo alusión a recursos jurídicos y de negociación. Y si es necesario, previno Brandon Sazue, él y otros miembros de su tribu están dispuestos a protestar como se hizo en el caso del oleoducto Dakota Access.

Jefes indígenas firmaron declaración en contra del proyecto de oleoducto Keystone XL. © PC/Jeff McIntosh

El jefe Sazue -que estuvo detenido durante las manifestaciones en la reserva Standing Rock contra Dakota Access- dijo que no buscaba la confrontación pero que estaba dispuesto a pelear por sus creencias.

Los líderes indígenas hablaron de sus inquietudes con respecto al proyecto Keystone XL y de una forma más general, de la intensificación de la explotación de las arenas bituminosas y de los efectos que podrían tener.

La declaración de 16 páginas resalta los derechos que los tratados les han dado y la oposición de los indígenas al proyecto de 8.000 millones de dólares que transportaría petróleo crudo canadiense hacia Nevraska y hacia las refinerías en el sur de Estados Unidos.

La jefa Judy Wilson de la nación Neskonlith (izq) y Casey-Camp Horinek de nación Ponca, firman la declaración contra el oleoducto Keystone XL. © PC/Jeff McIntosh

TransCanada por su parte, afirma que el oleoducto no representa ningún peligro para el medioambiente, creará empleos y contribuirá al aumento del crecimiento económico. Recordemos que el presidente Barack Obama había rechazado este proyecto en 2015, pero la administración Trump lo aprobó a principios de este año.

Pero el proyecto hace frente a otros obstáculos antes de ser una realidad. Una coalición de grupos ambientalistas cuestiona el permiso federal ante los tribunales, afirmando que se necesitan estudios más profundos sobre su impacto en el medioambiente. De hecho, las autoridades de Nevraska no han decidido todavía si aprobarán el trazado propuesto en ese estado.

Las tribus prevén utilizar la declaración firmada este miércoles para llamar la atención sobre su causa, posiblemente presentándola ante Naciones Unidas.

 Examinan también la posibilidad de utilizar otras formas de oposición, incluyendo manifestaciones a lo largo del trayecto propuesto, indició Casey Camp-Horinek de la tribu Ponca de Oklahoma.

RCI/La Presse Canadienne

jueves, 4 de mayo de 2017

VIII Foro Social Panamazónico- "Carta de Tarapoto" - FOSPA 2017


        "Carta de Tarapoto" - FOSPA 2017


Servindi, 2 de mayo, 2017.- Tras la culminación del VIII Foro Social Panamazónico FOSPA 2017, realizado entre el 28 de abril y el 1 de mayo en Tarapoto, Perú, nace la "Carta de Tarapoto".

El documento es producto de las reflexiones y debates colectivos entre diversas organizaciones, movimientos y redes de la panamazonía participantes. en el magno evento que congregó alrededor de 1600 participantes de diversos países amazónicos.

También es resultado del proceso previo de casi año medio de trabajo ptreparatorio. 


La "Carta de Tarapoto" constituye una hoja de ruta para las luchas de resistencia, propuesta y cambio para preservar la Panamazonía andina en el marco de un nuevo orden civilizatorio.

Compartimos la "Carta de Tarapoto", documento aprobado por los/as participantes del VIII Foro Social Panamazónico.

                         Carta de Tarapoto


La Panamazonía está formada por territorios históricamente construidos por la Naturaleza y por los pueblos originarios, comunidades locales, ribereñas, campesinas y otras quienes hemos fecundado nuestros sentidos de vida en estas realidades e imaginarios. 
Un sentido de territorialidad basado en relaciones de respeto e integración con el tejido amazónico en todas sus dimensiones, no sólo material, sino espiritual, cultural y de uso; todas ellas en disputa histórica desde la violenta llegada de sociedades y visiones colonialistas, expoliadoras y mercantilistas.

Esta disputa se enmarca dentro del despliegue del sistema capitalista y el modelo de desarrollo depredador, patriarcal y racista, instaurado desde la imposición del colonialismo generador de desigualdades en todas sus formas. 

El desarrollo de este sistema, acompañado de los diversos fundamentalismos, está incidiendo en el retroceso de la vigencia de los derechos de los pueblos, especialmente los alcanzados por las mujeres. 
Muy a pesar de ello, los pueblos amazónicos y andinos resistimos y pervivimos con el indeclinable compromiso de defender la vida en nuestros territorios. Por eso, los pueblos de los nueve países de la cuenca amazónica, tomando la posta de Macapá, reunidos en Tarapoto -Perú, junto a hermanas y hermanos de otras latitudes acudimos al llamado de la Amazonía y sus pueblos, convocados por el VIII Foro Social Panamazónico.

El modelo civilizatorio capitalista, se expresa actualmente en el desarrollo extractivista. Este es implementado a través de empresas transnacionales y nacionales amparados por los Estados de la Panamazonía que dejan de lado su papel de garante de los derechos de los pueblos y la Naturaleza, poniendo en serio peligro la sostenibilidad de los territorios, la soberanía alimentaria, aumentando nuestra vulnerabilidad frente a los impactos del cambio climático y provocando graves cambios socioculturales en la Naturaleza y la vida de los pueblos.

En este escenario se limita cada vez más la soberanía y autodeterminación y los derechos son menos reconocidos y más violentados. Tal como viene sucediendo con la consulta previa libre e informada, cuya aplicación se está convirtiendo en un procedimiento administrativo, cuando sabemos que debe basarse en el respeto a los derechos de los pueblos, los estándares ambientales y el diálogo intercultural. Además, los poderes legislativos de los países de la Panamazonía aprueban leyes que atentan contra la espiritualidad y los derechos de los pueblos, en especial contra el derecho de las mujeres a la autonomía y de sus cuerpos.

Frente a ello, los pueblos amazónicos y andinos continuamos resistiendo y movilizándonos para transformar las sociedades y los Estados, cuestionando el modelo de desarrollo extractivista y afirmando nuevos paradigmas basados en propuestas como la Vida Plena, el Buen Vivir, Vivir Bien y el autogobierno territorial. La respuesta de los Estados es la criminalización de la protesta social para debilitar a las organizaciones indígenas, de mujeres, movimientos sociales e instituciones de la sociedad civil y profundizar su modelo y su alianza con las empresas petroleras, mineras, madereras, agroindustriales y de megaproyectos hidroeléctricos.

Ante este contexto, el VIII Foro Social Panamazónico plantea fortalecer la alianza, articulación y movilización de los pueblos amazónicos y andinos basada en el respeto a la Naturaleza, el territorio y la vida.

Por lo tanto, las propuestas recogidas en el Foro se presentan a continuación:

- Construir nuevos paradigmas a partir de las propuestas de Vida Plena, Buen Vivir, Vivir Bien, Autogobiernos territoriales etc. que levantan, entre otros, los pueblos originarios amazónicos y andinos.

- Exigir a los Estados que las políticas y normas nacionales se adecuen a las leyes internacionales sobre derechos de los pueblos indígenas amazónicos y andinos.

- Denunciar y luchar contra la corrupción relacionada con el modelo extractivista y los megaproyectos de infraestructura y explotación en la Amazonía y el Ande.

- Fortalecer la articulación y la unidad de las organizaciones sociales, indígenas amazónicas y andinas, de mujeres, afroamazónicos, comunidades LGTBIQ, académicos, organizaciones de jóvenes, adolescentes, niñas y niños y otros movimientos sociales.

- Exigir el reconocimiento de los derechos colectivos de los territorios comunales y territorios integrales a partir de la diversidad territorial y de los escenarios que existen en la Panamazonía valorando saberes, conocimientos y prácticas de los pueblos.

- Reconocer y fortalecer las identidades Amazónicas y Andinas, producto de un rico y complejo intercambio que ha dado lugar al fortalecimiento de las culturas de nuestros pueblos.

- Exigimos un ordenamiento territorial que se base en el respeto de nuestra cosmovisión, las fuentes de agua y formas de entender nuestro territorio.

- Exigir a los Estados que garanticen el derecho de los pueblos amazónicos y andinos a la comunicación democratizando de manera efectiva los medios y tecnologías.

- Exigimos el fin de todo tipo de violencia contra las mujeres tanto en las comunidades como fuera de ellas, en especial contra las mujeres defensoras de derechos.

- Las mujeres exigimos que los Estados se aparten de los preceptos religiosos a la hora de aprobar leyes y decidir las políticas públicas que afectan nuestros derechos, nuestros cuerpos y territorios y que se rijan por estándares internacionales de derechos humanos y laicidad.

- El Foro Social Panamazónico adopta como suyo el Tribunal de Justicia de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas-Andinas.

- Exigimos que se reconozca y valore el trabajo que las mujeres hacemos en nuestros hogares, comunidades y organizaciones aportando a la sostenibilidad de la vida y al Producto Bruto Interno (PBI) en nuestros países.

- Nos solidarizamos con el pueblo de la llamada Guyana Francesa y rechazamos la existencia de territorios en la Panamazonía en condición de colonia.

- Defender a los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial. Exigimos a los Estados respetar su derecho a la libre determinación, reconocerlos, demarcar y proteger sus territorios y garantizar su naturaleza transfronteriza.

- Los/as jóvenes, niños, niñas y adolescentes exigimos a los Estados el reconocimiento y respeto de los derechos ecológicos. Asimismo, exigimos que los Estados garanticen su derecho a crecer en un entorno seguro y sano para vivir de manera plena.

- Exigimos el reconocimiento de la educación comunitaria intercultural como expresión del respeto a las culturas amazónicas y andinas y la construcción de una ciudadanía intercultural.

- Impulsar políticas públicas que aborden la gestión de la diversidad, reconociendo, valorando y aprovechando la diversidad cultural de los pueblos indígenas en las ciudades, integrando a la juventud y la niñez.

- Promover nuevas relaciones entre lo urbano - rural, campo-ciudad, generando y promoviendo el consumo responsable basado entre otros en la agricultura ecológica.

- Promover la agroforestería ecológica y la gestión sostenible de los bosques Amazónico-Andinos desde las organizaciones indígenas para la seguridad y soberanía alimentaria.

- Recuperar productos y especies nativas a través del intercambio de semillas y cultivos dentro de las comunidades, entre ellas y la población en general con la participación activa de las mujeres.

- Reivindicar y fortalecer las identidades de los pueblos amazónicos y andinos, recuperando el uso de las lenguas originarias.

- Incorporar a los sabios(as) ancianos(as) como fuente de saberes acumulados históricamente que orientan y defienden la identidad de los pueblos amazónicos y andinos.

- Impulsar la vigilancia y monitoreo ambiental participativo desde las organizaciones locales para prevenir la afectación de derechos y el incremento de los conflictos que genera el extractivismo.

- Acudir a la justicia internacional para buscar sanciones contra empresas multinacionales violadoras de derechos. Proponer e impulsar instrumentos políticos para ello.

El FOSPA se solidariza con los pueblos afectados por las guerras, la intervención de sus territorios y la criminalización de la protesta de los defensores/as de derechos que les obliga a abandonar sus territorios.

Los pueblos amazónicos y andinos reunidos en el VIII FOSPA reafirmamos nuestro compromiso con la vida y la Naturaleza, convocando a construir y fortalecer una gran alianza de los pueblos basada en el reconocimiento y respeto de nuestra diversidad y convicciones, pero también de nuestros disensos. Siguiendo el camino trazado por los Foros Sociales Panamazónicos, el llamado a la lucha y la resistencia continúa.

Tarapoto, 1 de mayo de 2017






Acceda a la versión descargable en pdf.

- Carta de Tarapoto.


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Expulsar la corrupción para defender la Amazonia, pide foro social

Por Milagros Salazar

English version


El quechua Jhanmarco Flores Huamaní, de 13 años, criador de lagunas en la andina región peruana de Ayacucho, quien llegó por primera vez a la Amazonia de su país, para participar en la reunión de jóvenes del VIII Foro Social Panamazónico. Crédito: Milagros Salazar/IPS


TARAPOTO, Perú, 2 may 2017 (IPS) - La corrupción entró en la Amazonia como una enfermedad que lo contagia todo, reflexionó Ruben Siqueira, coordinador de la brasileña Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), durante el VIII Foro Social Panamazónico (Fospa), que congregó en la selva peruana a representantes de la sociedad civil de ocho países.

Con la participación de más de 1.600 asistentes que llegaron hasta Tarapoto, capital del amazónico y norteño departamento de San Martín, la tarde del 1 de mayo concluyó el Foro con 24 propuestas para proteger los bosques, el agua, la tierra y los derechos de las poblaciones indígenas en la región.

En la Carta de Tarapoto, los representantes de los movimientos sociales, líderes indígenas y de la academia acordaron luego de cuatro días de trabajo, entre otros puntos, “denunciar y luchar contra la corrupción relacionada al modelo extractivista y los megaproyectos de explotación de la Amazonia y el Ande”.

El acuerdo se aprobó como resultado del debate sostenido desde el 28 de abril en nueve mesas de trabajo, en el que sobresalió la denuncia de los hechos de corrupción y el impacto social, ambiental y económico de las obras ejecutadas por las empresas brasileñas investigadas en el megacaso de “Lava Jato (autolavado de vehículos)”.

“Las propuestas y conclusiones del Fospa serán entregadas a las autoridades de las diversas instituciones del Estado de cada país que toman decisiones sobre estos temas”, explicó a IPS uno de los organizadores del encuentro, Ismael Vega, director ejecutivo del peruano Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica.

Aunque la investigación Lava Jato comenzó en Brasil hace tres años, el caso tiene sus conexiones en una docena de países de América Latina y África donde el conglomerado Odebrecht y otras compañías brasileñas pagaron sobornos multimillonarios a altos funcionarios públicos para obtener las licitaciones de las obras, varias de ellas ejecutadas en el territorio amazónico.

Los directivos de Odebrecht confesaron que pagaron sobornos de cerca de 800 millones de dólares por las obras que ejecutaron en estos países entre 2001 y 2016, lo que le facilitó ganancias por más de 3.000 millones de dólares, de acuerdo al documento difundido por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en diciembre de 2016.

Los pagos se hicieron para obras en Brasil, Argentina, Angola, Panamá, República Dominicana, Perú, Ecuador, Colombia, México, Guatemala, Venezuela y Mozambique.

En la lista están cinco de los ocho países amazónicos, de donde provinieron los representantes de los movimientos sociales, las organizaciones indígenas e investigadores que acordaron denunciar y enfrentar conjuntamente estos hechos ilícitos en el encuentro de Tarapoto.

Ellos son Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, que conforman la cuenca amazónica junto con Bolivia, Guyana, Suriname, además del territorio de la Guayana Francesa, que también integra el Fospa y cuyos representantes estuvieron presentes en Tarapoto.



Sesión plenaria final del VIII Foro Social Panamazónico, celebrado durante cuatro días en la selva peruana, en la ciudad de Tarapoto, y concluido el 1 de mayo con la Carta de Tarapoto, en que los pueblos originarios, sociedad civil y académicos de ocho países demandaron a sus gobiernos una nueva mirada hacia la cuenca. Crédito: CAAAP

En Perú, donde las investigaciones de la Fiscalía local presentan los mayores avances después de Brasil, la construcción de la carretera Interoceánica Sur, que conecta este país con Brasil desde el océano Pacífico hasta el océano Atlántico, atravesando regiones de la Amazonía y los Andes.

Para ganar la licitación de esa obra, Odebrecht confesó haber pagado al menos 20 millones de dólares en sobornos durante el gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006) y la Fiscalía peruana continúa investigando los pagos ilegales de otra compañía brasileña, Camargo Correa, por la misma construcción.

“La corrupción es sistémica: está presente en la construcción de megaproyectos, en la extracción de maderas con identificación y certificados falsos, en los proyectos de las industrias extractivas y en leyes que favorecen a estas inversiones”, apuntó Siqueira, el coordinador de la brasileña y católica CPT a IPS.

Siqueira y otros representantes latinoamericanos destacaron las cifras alarmantes de asesinatos a líderes ambientales. La CPT reportó que en 2016 se asesinaron a 61 líderes en Brasil, de los cuales 47 pertenecían a la Amazonia.

Olga Suárez, de la asociación colombiana Minga, también denunció el asesinato de líderes ambientales en su país y que las investigaciones sobre estos casos en la Fiscalía de Colombia pueden tomar hasta 25 años. “Hay mucha demora e impunidad”, aseguró a IPS.

Como parte de los 24 acuerdos del VIII Fospa se señaló la necesidad de poner fin a “todo tipo de violencia contra las mujeres tanto de las comunidades como fuera de ellas, en especial de las mujeres defensoras de derechos”.

También se exigió que los Estados “se aparten de los preceptos religiosos a la hora de aprobar leyes y decidir las políticas públicas que afectan” los derechos, cuerpos y territorios de las mujeres.

El reconocimiento de los derechos colectivos, de los territorios de los diferentes pueblos originarios, así como de sus saberes ancestrales, fue otro eje central de las propuestas.

En esa línea, se dmandó a los Estados revindicar los conocimientos de los ancianos de las comunidades y también respetar y reconocer las propuestas de los niños y jóvenes en el cuidado de los bienes de la naturaleza.

En forma simultánea a las mesas de trabajo del Foro, cerca de 200 jóvenes se reunieron en el municipio de Lamas, a media hora por carretera de Tarapoto, para recorrer diversas zonas afectadas por la contaminación y conocer las experiencias de las comunidades en el cuidado de los bosques y las fuentes de agua.

Entre los adolescentes que llegaron de diversas regiones de Perú, estaba el quechua Jhanmarco Flores Humaní, de 13 años y originario del andino y sureño departamento de Ayacucho, una de las zonas más golpeadas en los años de la violencia armada que vivió Perú (1980-2000).

Jhanmarco es un criador de lagunas, mediante el represamiento del agua de la lluvia, como una respuesta vital en tiempos de sequía. Él es el presidente de la red de jóvenes del centro poblado ayacuchano de Quispillacta.

“El Apu (espíritu de las montañas, en quechua) me habla, me dice en mis sueños cómo cuidar los ojos de agua, cómo criar las lagunas”, narró Jhanmarco a IPS, en su primer recorrido por la Amazonia, a la que anhela poder volver.

Editado por Estrella Gutiérrez